La Juve, últimamente, ama regalar emociones suplementarias a sus aficionados, casi como si quisiera recordar que ganar no se da por descontado y que cuesta mucho esfuerzo. Los bianconeros empezaron perdiendo contra el Bologna cerrando el primer tiempo con un juego poco brillante y generando algún escalofrío en el público del Allianz Stadium. Pero cuando tienes a un fenómeno como Douglas Costa en el equipo te lo puedes permitir: el brasileño entro en la segunda parte partiendo en dos el partido, destrozando la defensa y dando las asistencias decisivas para Khedira y Dybala que, tras el empate con el gol en propia puerta de De Maio, cerraron el marcador y dieron un empujón fundamental al equipo hacia el séptimo scudetto consecutivo.
Cuadrado lateral ofensivo, Alex Sandro adelantado por la izquierda y Marchisio dictando el tiempo de juego, con Dybala e Higuaín arriba. Ésta fue la elección de Allegri, que a punto estuvo de abrir el marcador a los pocos minutos de juego. Pero el partido no estaba precisamente encendido, la Juve controlaba el ritmo sin correr mucho riesgo y eso fue lo que le llevó a cometer un error fatal, cuando Buffon falló un pase en el área dándole al balón a Crisetig, derribado en el área por Rugani. El señor Irrati señaló el punto de penalti, mantuvo su decisión tras el control del VAR y Verdi transformó. La reacción bianconera no fue de rabia como se esperaría, y se llegó al descanso necesitando algo más para enderezar el partido. Se necesitaba a la Juve.
Para recuperarla, Allegri comenzó la segunda parte con Douglas Costa en el puesto de Matuidi, creando peligro desde el inicio. Y en el minuto 51, Cuadrado lanza un centro que desvía De Maio, pero con tan mala suerte que se cuela en su propia portería. El Allianz Stadium explota y la Juve pone el alma. Douglas Costa sigue desatado y contagia a sus compañeros. Pero tantas ganas pueden resultar contraproducentes si se permite que el rival llegue con tanto peligro como en la ocasión de Krafth, que a dos pasos de Buffon envió el balón al palo. Tras el suspiro de alivio, siguió el show de Douglas Costa. Nuevo centro milimétrico del brasileño que descoloca a Mirante y encuentra a Khedira para que marque, y a los cinco minutos en una jugada similar logra conectar con Dybala para hacer el tercero.
El Bologna sin embargo no se rendía y seguía jugando con personalidad, pero sin encontrar recompensa. La Juve ralentizó entonces el ritmo de juego e incluso estuvo a punto de volver a marcar con una exquisita rabona de Costa. Ahora hacen falta dos victorias, una para cerrar el campeonato y otra para llevarse a casa la cuarta Coppa Italia consecutiva, en la final del próximo miércoles en Roma. Y solo hay una forma de lograrlo: poner sobre el campo el hambre y la rabia del segundo tiempo de esta noche.



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