La consagración definitiva ha llegado esta noche en el Olímpico, de nuevo escenario de la fiesta bianconera pocos días después de la conquista de la Coppa Italia. A la Juve le faltaba un punto para ser campeona y lo ha conseguido ante la Roma, ya matemáticamente clasificada para Champions, pero no por ello apagada.
Pese a que los giallorossi intentaban aguar la fiesta, el equipo de Allegri era capaz de rechazar los (pocos) intentos, arriesgando poco o nada si bien al inicio si tuvo que lidiar con la presión rival. Los bianconeros sí generaban peligro con las verticalizaciones y en dos ocasiones, Higuaín primero y Alex Sandro después, consiguieron conectar con Dybala para que este inquietara el área de la Roma. En cualquier caso, el ritmo era bajo y solo había jugadas aisladas, una tónica con la que se llegó al final del primer tiempo.
La Juventus comienza la segunda parte con otra actitud e incluso marca nada más salir con gol de Dybala, pero es anulado por fuera de juego. La Roma tampoco se queda atrás e intenta atacar más, pero en el minuto 23 todo cambia cuando Nainggolan ve la segunda amarilla y es expulsado. La Juve, con un hombre más, controla entonces los tiempos del partido, transformándose en un rondo de los bianconeros, con la Roma encerrada en su campo. Pero ya se miraba más al cronómetro y al silbato de Tagliavento. Y cuando señala el final es el triunfo. Es el séptimo sello. Es el Scudetto del mito.



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