El conjunto romano será el rival del Liverpool en las semifinales de la Champions League. Tras la marcha de Totti y con las llegadas de Monchi y un nuevo entrenador, la Roma inicia una nueva etapa con el objetivo de llegar lo más lejos posible en Europa.
Sin duda, la gran sorpresa en esta fase y más con el resultado tan ventajoso que sacó el Barcelona en el encuentro en el Camp Nou. La Roma se superó a sí misma y mostró la mejor cara de toda la temporada, una que en Serie A atraviesa por una toma irregular constantemente donde, a pesar de que el equipo se enmarca en puesto de Champions, aflora unas debilidades que no aseguran una posición definitiva entre los 4 que acceden a la máxima competición europeo.
El conjunto giallorossi sufrió un cambio radical durante el pasado verano en su composición deportiva, sumando primero a Monchi al frente de la dirección deportivo y este, a su voz, nombrando a Eusebio di Francesco como su entrenador. El ex del Sassuolo implantó un estilo nuevo y atrevido con diferentes variantes tácticas, donde hemos podido ver la disposición del 4-3-3, 3-4-3 y, en el duelo de cuartos, el italiano apostó con un 3-5-2 que salió de forma inmejorable.
Dotado de recursos en la pizarra, si de algo ha pecado el equipo esta campaña es de excesivos momentos de desconexión, donde hemos podido ver la mejor y peor versión de un club que ha vuelto a dejar el Scudetto de lado ante su incapacidad para ser constante. No obstante, y con una plantilla hecha para triunfar, la Roma ha demostrado ser un bloque con los detalles necesarios para derribar cualquier muro, como ya demostró con los azulgranas. Un rival que llegará a semifinales impulsado por la ola de una histórica remontada y que cuenta también con la interesante carta de la joven irrupción turca Cengiz Ünder, quien sirvió el gol de la victoria a Manolas.



Archivado en:
0 comentarios:
Publicar un comentario