El Liverpool estuvo cerca del triunfo, pero tuvo que conformarse con un punto tras firmar un dramático empate 2-2 en casa ante el Tottenham Hotspur. Mohamed Salah marcó un doblete, incluyendo un golazo en el descuento que pareció asegurar la victoria para los reds. Sin embargo, un polémico penal le permitió a Harry Kane, quien minutos antes había fallado su primer tiro desde los 12 pasos, salvar el resultado para los spurs en el último suspiro.
A diferencia de su primer encuentro de la temporada en octubre, el Liverpool salió más enchufado que los spurs y tomó el control de las acciones en Anfield, adelantándose recién al minuto 3 cuando Salah aprovechó un error defensivo visitante para anotar su gol número 20 en la Premier League. Aparte de Salah, los locales perdonaron en múltiples ocasiones al meta Hugo Lloris durante el primer tiempo y se fueron al descanso con la ventaja mínima en el marcador.
Para el complemento, el Tottenham se mostró más agresivo, avisando varias veces a Loris Karius hasta que Victor Wanyama anotó el tanto de la igualdad a los 80’ con un zapatazo inatajable. Por si fuera poco, minutos después el árbitro cobró un dudoso penal a favor de los spurs, pero Karius se vistió de héroe al atajar el remate de Kane. Ya en el tiempo agregado, Salah se robó el show con una impresionante jugada personal dentro del área, regateando a todo el rival que se le cruzara en su camino y batiendo a Lloris. Un golazo de otro planeta del faraón. Todo parecía resuelto hasta que el árbitro tras consultar con el juez de línea, nuevamente otorgó un penal a favor del Tottenham. Esta vez, Kane no falló y decretó el 2-2 definitivo con gusto bien amargo para el Liverpool.



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