Durante una concentración las jornadas habitualmente se repiten una igual que la otra y también tras poco tiempo la sensación de deja-vu es casi inevitable. Pero con Antonio Conte el riesgo de monotonía está salvado: cada entrenamiento es diferente y esto no solo permite tocar más aspectos de la preparación, sino también a los jugadores afrontar las sesiones con un esfuerzo y concentración mayor.
En efecto, el único punto en común entre el entrenamiento de ayer por la tarde y el de esta mañana ha sido el ver al equipo llegar al campo de Dubai en dos grupos separados.
Los defensas han empezado primero, con algún ejercicio aeróbico y técnico como calentamiento, para después ponerse los petos y afrontar la primera sesión táctica del año: un útil repaso de los movimientos que cumplir cerca del área para agredir al portador del balón adversario.
Centrocampistas y delanteros han salido al campo cerca de una hora más tarde y, tras haber realizado el mismo calentamiento que sus compañeros, se han dedicado a una serie de cambios en velocidad y conclusiones a portería. Después también para ellos ha sido el turno de la táctica, obviamente específica para la parte ofensiva. A esta última parte del entrenamiento se ha unido a los compañeros, Claudio Marchisio, que primero había realizado unos test atléticos.



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