Antonio Conte no ve la hora de reiniciar. Bajo los 30 grados en Dubai está haciendo trabajar duro al equipo para la reanudación del campeonato y mientras tanto hace un balance del 2011, para los micrófonos de Studio Sport. "Ha sido un año importante -dice Conte- desde un punto de vista profesional y en los afectos. Me considero un hombre feliz".
Su Juve tiene hambre de victorias. Hasta el momento la clasificación dice que por el Scudetto es una lucha entre dos contra el Milan. "¿Lucha contra el Milan? La clasificación en diciembre no cuenta. Si pudiera concretarse esta posibilidad, deberíamos estar orgullosos. En junio veremos. Debemos recordar de dónde venimos. Si luchamos contra el Milan hasta el final, habremos hecho algo grande".
Con el presidente Agnelli hay una gran relación. "La primera con Boniperti, como jugador. Lo vi casi como un abuelo, capaz de dar consejos. Luego con Agnelli, dos figuras que nos daban una gran seguridad. Por último, como entrenador, con Andrea tenemos una gran relación, directa, casi somos de la misma edad. ¿Si nos hablamos de tú? Siempre se respetan los roles: yo soy el entrenador, él es el presidente".
Conte explica como es estar en el banquillo. "A menudo hablo con mi segundo, no sé si pierdo peso durante un partido, pero seguramente a menudo termino con calambres. ¿La historia de cabello? No me da ningún problema, es sólo que hay mucha envidia".



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