A los equipos de José Mourinho se les da bien comandar la clasificación. Todos los profesionales convienen, como es lógico, en que es mucho mejor estar en el liderato, aunque muchas veces exista la presión de poder perder esa privilegiada posición. El "retrovisor" del que habló Casillas es el elemento por el que todos quieren mirar a sus rivales.
Si hay alguien que maneja a la perfección a sus grupos cuando tiene la responsabilidad de la cabeza es José Mourinho. El técnico portugués, que ha ganado seis Ligas de las ocho que ha disputado desde el principio hasta el final, sabe cómo mantener motivados a sus jugadores y apoyarse en el plus que supone verse arriba para hacer creer a los suyos.
Cuando se está en la cima no se mira hacia atrás. Sólo importan tus partidos y en una competición tan pareja como la española, cualquier resbalón puede hacer que la distancia ya sea insalvable. Siempre que Mourinho ha tenido tres o más puntos de ventaja sobre el segundo, ha salido campeón.
En Portugal, en su primer curso completo con el Oporto, tardó cinco jornadas en sacarle un punto al Benfica, ocho en aventajar en dos al Vitoria de Guimaraes y a partir de ahí fue sin frenos hasta su primer campeonato. En el curso siguiente, el 2003/2004, el futuro campeón de Europa necesitó seis jornadas para sacarle un partido al sorprendente Marítimo. Desde ahí, lanzado hacia el doblete doméstico.
En su primera campaña en Stamford Bridge, mantuvo un trepidante mano a mano contra el Arsenal de Wenger hasta el duodécimo choque, cuando se aupó a la primera plaza y no se bajó. La siguiente temporada, su Chelsea necesitó bastante menos. En septiembre ya era líder y, tras encadenar nueve triunfos seguidos, puso el turbo hacia su segunda Premier.
Su última temporada completa en Londres fue más agridulce. Pareció que iba encaminado hacia su tercera corona cuando en la jornada seis aventajaba en dos puntos al United tras ganar en campo del Fulham y que los Diablos Rojos empataran ante el Reading. Los blues tenían 15 puntos y los de Ferguson 13, pero los de Manchester rápidamente se repusieron y acabaron siendo campeones.
En Italia, Mourinho tardó en hacerse al Calcio. Tras un titubeante inicio, el Inter consiguió alzarse al liderato en la undécima jornada, aventajando al Nápoles en un punto. A partir de ahí mantuvo el liderato hasta la última jornada. En su segundo y último año en la capital lombarda, la Roma amenazó su campeonato en dos jornadas (33 y 34), pero un gran sprint final acabó dándole el campeonato.
Ya en España, con el Real Madrid, Mourinho perdió la segunda Liga de su carrera. Llegó líder al Camp Nou con un punto de ventaja sobre los de Guardiola, pero los culés destrozaron a los blancos en el Clásico y le remontaron hasta hacerse con el campeonato. En Inglaterra fueron dos puntos y el curso pasado uno, pero Mourinho nunca deja escapar el título cuando saca tres al segundo.



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