Villar Perosa significa tradición, por tanto un pasado noble que se renueva, año tras año. Pero nunca antes tanto como hoy, en Villar, se ha mirado al futuro a los ojos. Los curiosos y emocionados de Leone, Oceano, Baya y Giacomo, los hijos de John Elkann y Andrea Agnelli, por primera vez presentes todos en la fiesta de la familia. El presente es de sus padres, el futuro es suyo. Y verles a pie de campo, mientras se dejaban llevar por el partido, por los goles y por los 4.500 tifosi en las gradas, regalaba fuerza, seguridad y aun más confianza.
Todas sensaciones que el equipo de Allegri ya transmite. También durante el partido de hoy: solo un amistoso, cierto, pero jugado con buena intensidad, compromiso y la firme voluntad de rodar los mecanismos a menos de dos semanas para el inicio del campeonato.
Así tras a penas tres minutos la Juve ya había marcado con Tévez y el momentáneo empate de la Primavera con Roussos no hace más que dar a la Juventus más vivacidad. Tévez golpea de nuevo en el 12' con un golpeo fácil tras el larguero golpeado por Llorente. Luego, en el 35' se deja parar un penalti por Audero, pero la diagonal de Lichtsteiner, el derechazo de Pereyra y el toque exquisito de Vitale mandan a los equipos al vestuario con resultado de 5-1.
La reanudación empieza como siempre marcada por las sustituciones: en masa las realizadas por Allegri, más diluidas en el tiempo las de Grosso. Buenacasa, en el campo con el primer equipo, redondea el resultado llegando a desviar en segada un centro de Mattiello. Es el 6-1 con el que se cierra el partido, con un cuarto de hora de antelación: el público no puede esperar y cuando llega el 75' invade el campo, a la caza de una camiseta, una foto, un abrazo con sus campeones. También esto es Villar, y es bonito así.


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