El Real Madrid empató en Pamplona en su regreso a la Liga dos semanas después. Los dos goles de cabeza de Oriol Riera y un penalti a Modric no pitado castigaron demasiado a los blancos, que jugaron con diez futbolistas desde el 44’ por la expulsión de Sergio Ramos por doble amarilla. Isco, al filo del descanso, redujo distancias en el marcador y Pepe empató de cabeza el choque en el 80’. Los madridistas, que desde ese momento encerraron a su rival en el área, lo intentaron hasta el final.
El Real Madrid regresaba a la Liga en El Sadar dos semanas después. Y lo hacía en un estadio en el que siempre es complicado puntuar. Lejos de sufrir el empuje de los locales en los instantes iniciales de partido, los blancos tardaban muy poco en recuperar el esférico y además lo distribuían con criterio para generar ocasiones. En los primeros quince minutos dispusieron de varias ocasiones de gol, aunque la más clara estuvo en las botas de Cristiano Ronaldo en el 10’. El contragolpe lo inició Modric, lo continuó Benzema y la asistencia de tacón de Isco mereció mejor final, pero el remate del portugués, que había engañado en la definición a Andrés Fernández, que se venció al lado contrario, se marchó a escasos centímetros de la portería del conjunto navarro.
El Real Madrid estaba mereciendo el gol, pero el premio que parecía que iba a llegar para los visitantes lo encontraron los locales. Marc Bertrán centró con el exterior y Oriol Riera, en el punto de penalti, llevó el balón a la red con la cabeza en el 16’. Tocaba remontar y el empate pudo llegar dos minutos después si Clos Gómez hubiese pitado penalti en un clarísimo derribo de Arribas a Modric en el área. Los blancos lo seguían intentando, pero Osasuna, consciente de que un ritmo de juego rápido no le beneficiaba, se limitaba a trabar el partido e intentar sorprender a balón parado. Armenteros estuvo cerca de hacerlo en una falta lateral en el 31’, pero Diego López estuvo soberbio en la estirada. También brilló ocho minutos más tarde en un remate de cabeza de Damiá, pero Oriol Riera aprovechó el rechace para marcar el segundo tanto de su equipo.
El encuentro se complicaba y aún se ponía más en contra con la expulsión de Ramos en el 44’ por doble amarilla. Dos goles en contra y un jugador menos, pero si algo ha hecho grande al Real Madrid ha sido su capacidad de reacción y antes de llegar al descanso Isco redujo distancias desde la frontal. Quedaban 45 minutos para intentar dar la vuelta al marcador. Ancelotti decidió sustituir a Bale por Di María en el 55’ y dos minutos más tarde llegó una nueva oportunidad para los madridistas, pero el remate de Cristiano Ronaldo se marchó cruzado.
Silva, por doble amarilla, fue expulsado en el 79’ y acto seguido llegó el empate. Di María sacó un golpe franco en corto, Isco centró y Pepe, de cabeza, marcó el segundo. Ya no sólo había igualdad numérica sobre el césped sino que también la había en el marcador. Pero no hubo más goles, pese a que los blancos, que encerraron a su rival en el área, lo intentaron hasta el final.


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