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jueves, 20 de diciembre de 2012

Zenit: La presión y la contra como sus armas letales


Luciano Spalletti ha creado un equipo tremendamente identificable, con sus virtudes y defectos muy arraigados y que evoluciona poco. Cae o triunfa desde su ideario, pocas veces se sale de su libreto. El técnico italiano es mucho más pragmático de lo que muchos piensan, busca golpear de la manera más rápida y violenta posible al rival. Este Zenit necesita espacios para ser virulento, no distrae demasiado y va siempre de frente. Esto condiciona la manera de llevar a cabo los partidos.

El campeón ruso es más temible en los arranques de partido. Equipo fresco, físico, a tope para poder desarrollar una presión muy alta y con muchos efectivos en campo rival. De salida, el Zenit tiende a presionar muy arriba al contrario.

La defensa rusa es generalmente activa y busca la presión sobre el poseedor del balón con mucha agresividad.

La altura a la que se activa la línea de presión depende de dos factores, marcador y tiempo de partido. Con el paso de los minutos la tendencia es a ir retrasando la posición de activación, aspecto que se incrementa si el equipo se ha puesto por delante de marcador. En todos los partidos donde los de San Petersburgo comenzaron ganando en el primer cuarto de partido, la victoria fue suya. Los problemas aparecen cuando el marcador no se abre antes del minuto 20.

Ya sea en situaciones de presión alta en campo rival o repliegue hacia campo propio, el Zenit suele ser muy activo en zona de influencia del balón. El equipo bascula sobre la banda de juego, dejando muy desprotegido el lado débil. Este aspecto es muy habitual en entrenadores italianos y Spalletti como tal lo implanta en su conducta grupal.

Superioridad en zona activa del juego, mandamiento fundamental para llevar a cabo una defensa agresiva en busca del robo de balón.

Sin embargo, todo planteamiento tiene sus puntos débiles. Si la fase ofensiva del rival se alarga aparecen los problemas. La alta activación que Spalletti pide a sus jugadores no puede ser mantenida durante mucho tiempo. Si el Zenit no roba el balón se pueden producir dos problemas. El primero es que el rival rompa la presión, de forma que aparecen espacios que la línea de 4 defensas tiene problemas para solventar si el punta contrario empuja la misma. El segundo es que el rival te obligue a hacer un repliegue, en esa situación la defensa se relaja y deja de ser activa. No es posible mantener orden y disciplina a alta intensidad durante mucho tiempo, el gasto psicológico y físico es demasiado alto.

Los desplazamientos largos, tanto diagonales como frontales, desde los defensas centrales son muy habituales en el Zenit. El equipo se activa para la segunda jugada o bien se busca la ruptura de Sasha Kerzhakov. La verticalidad manda, quizá en exceso. Pero todo está asumido por Luciano y sus hombres. Desde ahí se activa la presión para recuperar en campo rival o comenzar la fase de ataque. Muchos son los hombres que atacan, la ocupación de la zona de remate es muy alta, siendo habitual que 3-4 jugadores se ubiquen en el área rival para finalizar la jugada.

Pero si hay algo que define al equipo de San Petersburgo es la transición ofensiva. La presión tan elevada y la defensa activa sobre balón tienen la misión de buscar recuperación más contraataque fugaz y agresivo. Kerzhakov es clave, primero por su capacidad de presión y segundo por su movilidad a los costados y ruptura a los espacios. Encima está de dulce en el aspecto definidor, marcando goles a pares la semana pasada tanto en cita de Liga como con la selección rusa.

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