Cuatro días después de la victoria frente al Hertha en Berlín, la Juventus vuelve al campo para enfrentarse a uno de los nobles del fútbol europeo: esperando a los bianconeri, mañana, en Ginebra, estará el Benfica y será un test duro; basta decir que los portugueses hace unos días le metieron un 5-2 al Real Madrid en la Eusebio Cup.
Cierto, se trata solo de un amistoso, pero el blasón del adversario y el escenario internacional merecen la máxima atención a cada detalle. Conte por tanto, desde esta mañana, ha hecho trabajar a los suyos sobre la táctica, con el equipo dividido entre el campo y el gimnasio. El primer grupo salido al campo, tras el calentamiento, se ha dedicado primero a los movimientos de cada reparto y después a la circulación de balón y a los esquemas ofensivos.
Tras cerca de una hora, los grupos se han cambiado y el segundo en salir al terreno de juego ha afrontado un trabajo atlético y un rondo en la parte táctica de la sesión.
La táctica se repite por la tarde
La Juventus ha vuelto al grupo único para el entrenamiento vespertino, después de que por la mañana Conte había dividido en dos al equipo para realizar una sesión prevalentemente táctica. A las 17:30h los bianconeri han salido al campo todos juntos y, tras el calentamiento y el rondo, han realizado de inmediato un partido a campo reducido.
A continuación se ha vuelto a trabajar sobre los esquemas, pero esta vez a todo el campo, con dos equipos posicionados uno frente a otro y con Conte atento a corregir los movimientos y a curar los mínimos detalles.
Mañana por la mañana el equipo partirá hacia Suiza, donde, en el Stadio de Genève, se enfrentará al Benfica en el penúltimo amistoso antes de la salida hacia China donde, el 11 de agosto, en Pekín, se jugará la Supercopa de Italia contra el Napoli.


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