El Liverpool no pasó del empate a cero en Anfield ante el Stoke City. Los reds sumaron un resultado decepcionante en un partido en el que no tuvieron lucidez ofensiva y en el que acabaron desquiciados con el arbitraje de Howard Webb, al que le reclamaron varias acciones polémicas, especialmente un posible penalti por agarrón de Woodgate a Carroll.
El resultado mantiene al Stoke en la zona aseada de la clasificación e impide al Liverpool seguir con su escalada y amenazar las primeras posiciones de la clasificación. Ahora el sueño de la Champions para los reds se encuentra a 6 puntos.



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