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viernes, 24 de junio de 2011

El Liverpool debe volver a ser el Liverpool


Anfield lleva muchos años, demasiados, viendo cómo la Premier League pasa de largo, les obliga a estar un peldaño por debajo de su historia y crucifica sus intentos de rebelarse ante los ‘gigantes’ que lo arrinconan. El curso post-Benítez pasó en Mersey lentamente, encallando muy pronto en la lucha por el título y siendo incapaz de mantener el ritmo de quienes luchan por mejorar su palmarés. Tantas dudas nunca fueron buenas para Roy Hogdson, interino pese a que se le había ofrecido un contrato sólido. No tardó en salir por la puerta de atrás, demostrando que los Reds se habían equivocado con un míster acostumbrado a equipos menores, algo que se encargó de reconducir como mejor pudo el mito Kenny Dalglish. Mejoró en sensaciones y en la clasificación pero, sobre todo, en previsiones porque, con la campaña terminada, decidió renovarse en mitad de curso vendiendo a Fernando Torres y comprando las bases de su futuro inmediato, Andy Carroll y Luis Suárez. Era el inicio del nuevo Liverpool.

Kenny Dalglish, pies sólidos y renovación psicológica
No pudo lograr la machada de salvar la dignidad europea del Liverpool alcanzando puestos continentales (quedó a las puertas de Europa League), vio como las Copas pasaron de largo una vez más y hasta ha tenido que ‘tragarse’ el título número 19 del Manchester United en la Premier, algo que supera sus registros en Inglaterra. Sin embargo, Kenny Dalglish supo leer perfectamente lo que el Liverpool necesitaba cuando cogió el vestuario tras el caos con Roy Hodgson. El mito de Anfield tenía todo el apoyo global de la masa social y eso le dio confianza, tanta, que viendo que no podría alcanzar metas de Champions, reestructuró el equipo e inició avances para el futuro en mitad de curso.


Y tras admitir que la salida de Fernando Torres era el punto y aparte, ya comenzó a preparar el curso que tenemos delante. Movió el mercado con dos fichajes de lujo para su ataque, ofreciendo mayores alternativas que el propio delantero español con dos cracks del futuro como Carroll y Luis Suárez. Ya han dejado pequeños detalles de lo que pueden conseguir en poco tiempo y sobre ellos se trabaja la base de futuro. Además, Dalglish dio minutos y opciones a canteranos como Kelly, Spearing o Shelvey, para profundizar en su idea de que las jóvenes promesas deben tener su hueco en la entidad. Eran los primeros pasos para renovarse mental y deportivamente, algo que permitió ganar tiempo.


Henderson, el primero de varios
El mal endémico del Liverpool en los últimos años, radica sobre todo en su medular. Hay destrucción, experiencia y potencia si es necesaria personificada en jugadores como Leiva, Meireles o Gerrard, pero pocas veces esas cualidades lograron dar clarividencia y limpieza organizativa para iniciar jugadas desde la lógica aseada. No hay un creador, un hombre que lidere el juego desde la inteligencia asociativa y desplazamiento quizás, desde la pérdida de Xabi Alonso. Y allí, en ese rol y asumiendo que su objetivo no es otro que “hacer jugar a este Liverpool” y sacarlo de su encrucijada, ha llegado Jordan Henderson. Juventud, claridad de ideas, ya internacional absoluto y hombre base para intentar re direccionar sus cualidades desde la inteligencia de un líder medular. 18 millones lo sacaron de Sunderland rumbo a Anfield. Primer y único fichaje hasta la fecha.

Y es que pese a que los Reds claramente han intentado dos nuevas incorporaciones de nivel, han fracasado en ambas al competir directamente con el Manchester United. Una, Phil Jones (central o mediocentro destructor). La otra, el extremo zurdo internacional, Ashley Young. Con esas operaciones fallidas, toca empezar de nuevo sus planes, aunque hay nombres que suenan hace tiempo y, tarde o temprano, parece que acabarán aterrizando en Anfield.Charlie Adam, el escocés que mejor acompañaría a Henderson en la medular tras su enorme campaña en el Blackburn, el valencianista Mata, capaz de dar un salto en el extremo izquierdo y ofrecer muchas más salidas al gol, rivalizando en esa posibilidad con Downing. El lateral zurdo del Arsenal, Gael Clichy, otra opción latente que podría cerrarse en breve. La portería, como suplente de Reina, será casi con seguridadpara e romanista brasileño Doni, que ya está en negociaciones.

Colocar cedidos y posibles salidas
Pese a las caras nuevas que aún puedan llegar, los principales problemas de mercado del Liverpool van a estar sin poder remediarlo, en aquellos jugadores que, sin contar demasiado, aún pertenecen a su plantilla. El nombre más reclamado es Aquilani, que jamás supo leer el estilo inglés, que llegó con Benítez por 20 millones de euros y que ni tan siquiera en sus cesiones en la Juventus, ha logrado recuperar su mejor nivel. Hay que colocarlo en la Serie A (Fiorentina o Nápoles posibles destinos) porque Dalglish no quiere ni verlo. Siguiendo su estela están el zurdo Insúa tras un año en el Galatasaray, el suizo Degen o el marroquí El Zhar.

Pero además, por situaciones de rendimiento, edad o simplemente falta de objetivos claros en el equipo este curso próximo, pueden salir varios jugadores que obligarían al club a tener que realizar un sobreesfuerzo ‘extra’ en el mercado. Maxi Rodríguez estuvo por encima de lo esperado, anotando diez goles cuando se le daba por enterrado pero ni aun así cuenta con todas las papeletas para continuar. Su estela la siguen Kyrgiakos, Fabio Aurelio, Joe Cole (lo tendría casi cerrado con el Tottenham), Poulsen o Jovanovic. Todos ellos buscan desesperamente una salvación en el mercado. Anfield tiene otros planes.

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