La Juventus gana el tercer derbi de la temporada por la mínima, demostrando un carácter y una calidad que van más allá del 0-1 final firmado por Alex Sandro, que devuelve de la mejor manera la confianza de situarle como extremo para paliar las ausencias. Y a propósito de bajas, perder además a Higuaín por lesión a los pocos minutos sería un golpe durísimo para cualquier equipo. Pero esta Juve es capaz de sobreponerse a las dificultades y sabe controlar el partido, imponer el ritmo y anular a los rivales.
No comenzó bien el encuentro para la Vecchia Signora. Gonzalo Higuaín tuvo que retirarse al cuarto de hora por un golpe en el tobillo izquierdo luego de un cruce con el arquero Salvatore Sirigu. Massimiliano Allegri decidió rápidamente el ingreso de Federico Bernardeschi. No obstante, el cuadro bianconero pudo resolver el encuentro gracias a una fantástica acción de Alex Sandro al minuto 33. El brasileño se escapó en campo contrario por el centro, abrió para el ingresado Bernardeschi que pudo sortear a su marcador hasta centrar y encontrarse de nuevo con el lateral izquierdo, efectivo para anotar el 0-1.
Walter Mazzarri intentó mover el encuentro a su favor con algunas modificaciones, pero el Torino no supo como llegar con claridad al arco defendido en esta oportunidad por Wojciech Szczesny. Paulo Dybala, por su parte, volvió a tener minutos en cancha tras una lesión que lo tuvo alejado desde el 6 de enero pasado. Las acciones del argentino tampoco lograron tener efecto en el área rival y la Juventus finalmente cerró una victoria ajustada, pero necesaria en la lucha por el título con el Napoli.



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